jueves, 14 de agosto de 2014

Batalla perdida: permiso concedido para las prospecciones petrolíferas en Canarias

Batalla perdida: permiso concedido para las prospecciones petrolíferas en Canarias

Ya es oficial, el todo o nada: se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado la luz verde para las prospecciones petrolíferas en Canarias que se extenderán a lo largo de cuatros años en dos puntos situados a más de 50 km de las costas, más uno extra en caso de resultados positivos en los primeros. De nada ha servido la manifestación en contra de lugareños, ecologistas e incluso gran parte de la oposición. Demasiados intereses puestos en el tema y, como siempre, nula participación de los ciudadanos. 

El señor Soria sigue en sus trece de los beneficios que aportará un hipotético hallazgo de petróleo a la comunidad de Canarias y a España, pero lo cierto es que la opinión pública no parece estar de su lado. La compañía Repsol está obligada a aportar 40 millones de euros para "hipotéticos daños ambientales", aunque en dinero no podría subsanar del todo una catástrofe ambiental que fuera, por ejemplo, de la envergadura de lo sucedido en Galicia hace 14 años con el Prestige. Y esta noticia hace temer además que las prospecciones en las costas de Castellón puedan estar más cerca de ser una realidad (como si no tuviéramos suficiente con los seísmos derivados del almacén de gas Castor). 

La independencia de los hidrocarburos parece una utopía hoy en día, especialmente respecto al coste de las energías alternativas, así que cualquier modo de reducir la dependencia extranjera en cuanto a abastecimiento de petróleo, gas natural y derivados parece una opción lógica. ¿Pero hasta qué punto debe llevarse a término cuando tanto gran parte de la opinión pública como la comunidad ecologista se manifiesta tan fieramente en contra? ¿No sería más lógico invertir en sol y agua, energías inagotables y que sabemos seguro que no nos fallarán en cuantos las infraestructuras necesarias estén a punto? Quizás esto sí sea una visión idealista, lamentablemente. 

Y un detalle que, admito, es totalmente subjetivo: siempre se ha dicho que "mira dónde está el petróleo y verás dónde están las guerras". Además de la posible (no probable, solo posible) catástrofe ambiental, habrá muchos y muchos intereses en el caso de hallar una "mina" de hidrocarburos. No me gusta nada, francamente. 

NOTICIAS

http://es.blastingnews.com/economia/2014/08/via-libre-oficial-a-las-prospecciones-petroliferas-en-canarias-00118337.html

http://www.antena3.com/noticias/espana/industria-autoriza-repsol-realizar-prospecciones-petroliferas-canarias_2014081300018.html

martes, 12 de agosto de 2014

Voluntariado en el Massís de l'Orri (Pirineos)

Voluntariado en el Massís de l'Orri (Pirineos)


Tuve la suerte de ser admitida en una semana de voluntariado en Pirineos entre el 4 y el 10 de agosto. Se trata de una actividad realizada por el Projecte Boscos de Muntaña (http://www.projecteboscos.cat/), perteneciente a uno más grande (Bergwaldprojekt) que se lleva a cabo paralelamente en otros países como Alemania, Austria, Suiza y Ucrania. 

El lugar elegido fue el Massís de l'Orri, situado en el Parc Natural de l'Alt Pirineu (Lérida), colindante con el Parc Natural d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El campamento se situaba a prácticamente 2000 metros de altitud sin apenas rastro de civilización alrededor (el pueblo más cercano estaba a kilómetros de distancia). 

Los trabajos se realizaron cuatro de los siete días de estancia, y fueron los siguientes:

A) Protección de laderas contra la erosión

La erosión en cabecera es un problema habitual en corrientes de agua que hayan sufrido alguna influencia humana. En este caso hay un hotel y unas pistas de esquí asociadas (actualmente en desuso debido a desprendimientos de la carretera principal) que han contribuido al problema. El barranco seleccionado sufre problemas de deslizamientos de grandes secciones de terreno en las laderas que arrastra consigo árboles y rocas de gran tamaño. 


Los trabajos (en los que yo participé dos días) consistían en acondicionar un tramo de río como se ve en la fotografía, creando una especie de "bancal" que sostuviera los laterales de las laderas. Y por supuesto la mejor manera era hacerlo con elementos naturales. Troncos seleccionados del terreno y las propias rocas del río conforman la estructura, sellando los laterales y reconduciendo el curso del río por la parte central, todo ello utilizando elementos del propio ecosistema. Lo básico era encajar un tronco transversal hondo en el cauce y luego rellenar el desnivel para permitir que el agua pasara por encima (no es tan fácil como parece, doy fe). Al tratarse de un tramo de cabecera la fauna acuática es prácticamente nula, de modo que los trabajos no suponen ningún tipo de impacto negativo para el curso en sí y siempre una ayuda para las vertientes. 

Gran parte del trabajo consistía en recolocar rocas, y ahí estoy en ello

El resultado final fue francamente sorprendente. 

Tramo seleccionado en los primeros momentos de trabajo

"Bancal" en el último día con parte de las voluntarias

B) Aclarado selectivo del bosque 

Aunque a priori pueda parecer que la tala de árboles es siempre negativa, esto no es así ni por asomo. Un bosque excesivamente denso llega a colapsar, impidiendo el crecimiento del sotobosque, especies emergentes y de los propios árboles grandes al ser insostenible la competencia entre ellos. En especial el aclareo es necesario para el crecimiento del arándano, planta de gran interés por ser un alimento fundamental en la dieta del urogallo pirenaico.

Sector de bosque donde se llevó a cabo parte de la tala


















En este caso se trabajó en un sector del Massís de l'Orri con gran densidad de pino negro (Pinus nigra), el que tolera mayor altitud. Se seleccionaban previamente árboles que tenían pocas oportunidades de progresar para favorecer los llamados "árboles de futuro", aclarando a su alrededor para permitir un crecimiento más favorable. La tala se realizó a la "antigua usanza", con hachas y sierras dobles. Realmente no es tan sencillo como parece, porque hay que realizar varios cálculos y tener mucha precisión para cortar en el lugar adecuado y así orientar la caída del árbol. El tronco se desbroza de ramas que se extienden por los alrededores para favorecer su descomposición. Parte de los árboles se dejan en el lugar para impedir el paso excesivo del ganado o proporcionar troncos secos a ciertas especies de aves; otros se retiran para su aprovechamiento. 



C) Censo de urogallo (Tetrao urogallus)

Link fotohttp://www.tetrao.org/imagenes/tinyMCE/d06cb0c241059bf84372f85c489b1949.jpg

El urogallo pirenaico (Tetrao urogallus aquitánicus) es tal vez la especie endémica más emblemática de los Pirineos catalano-aragoneses. Se trata de una subespécie más pequeña del urogallo europeo que solo habita en la cordillera de los Pirineos. Son célebres por su vistosidad, el notable dimorfismo sexual y el comportamiento de los machos en época de celo, reuniéndose en puntos concretos llamados "cantaderos" y llamando a las hembras con un curioso sonido chasqueante. 

El cambio climático y la modificación del hábitat llevan a la decaída de esta especie. Los pollos no termoregulan en sus primeras semanas y una temperatura demasiado baja puede ser letal; por otro lado el abandono de la ganadería y otras actividades han contribuido a que el bosque se vuelva más denso, impidiendo el crecimiento de especies vegetales clave para la alimentación del urogallo como es el arándano. Estas condiciones ya han mermado al urogallo cantábrico, que parece abocado a la extinción (Tetrao urogallus cantabricus). 

Típico bosque claro donde habita el urogallo






















El Massís de l'Orri es la zona de Pirineos donde hay más densidad de urogallo. Los censos se realizan en dos épocas del año, el celo y las semanas posteriores al nacimiento de los polluelos. En la época reproductora se visitan los "cantaderos" para observar el porcentaje de ocupación y/o el número de machos presentes. En el segundo tipo de censo en la zona se realizan batidas lineales recorriendo tramos de bosque predeterminados: los participantes deben mantener siempre la misma cota y una distancia de 10-15 metros entre ellos, de modo que cualquier urogallo presente será avistado. El dato más importante en éste caso es observar a las hembras y recontar de cuántos pollos van acompañadas, siendo un indicador de la productividad de la especie. 

De los censos del urogallo se encargan los técnicos del Parc Natural de l'Alt Pirineu y no los del proyecto en sí. En el día de mi participación (06/08/14), había más de una veintena de participantes entre técnicos y voluntarios. Al ir avanzando, los urogallos levantaban el vuelo a nuestro paso; solo una hembra fue muy confiada y permaneció prácticamente a los pies de uno de los participantes. En el Parque tienen marcados con radiotransmisores algunos ejemplares, aunque no se detectaron ése día. Tras más de tres horas de censo, el resultado fueron tres urogallos macho, dos hembras y tres pollos acompañando a una de estas (2 de ellos hembras y un tercero que apuntaba a ser macho). Según los técnicos fue un día de censo bastante bueno. 

Plumas de hembra (izquierda) y de macho (centro y derecha) de urogallo

Las plumas del cuerpo del urogallo tienen un segundo plumón más pequeño adherido a la base que hace efecto aislante mediante una "cámara de aire". 

Pluma de cola de urogallo macho en comparación al resto


Fauna

Obviamente aproveché parte de los ratos libres en buscar avifauna, como es común en mí en los últimos tiempos. Como no, era un lugar que abundaba en rapaces, aunque no en gran cantidad debido a las elevadas alturas. Todos los días se dejaban ver los buitres leonados (Gyps fulvus), siendo como es una especie ubicua de grandes altitudes. Así mismo avisté águilas reales (Aquila chrysaetos), un ejemplar adulto y un joven; ratonero común (Buteo buteo) y águila calzada (Hieraatus pennatus).

Buitre leonado que pasó a escasos cien metros en vuelo

Carbonero garrapinos (Parus ater)



























En cuanto a aves de menor tamaño vi arrendajos (Garrulus glandarius) y oí en una ocasión al pico picapinos (Dendrocopos major), así como las típicas perforaciones que dejan en los árboles. El lugar tampoco estaba precisamente falto de paseriformes. Los más musicales y aparentemente abundantes eran los carboneros garrapinos (Parus ater) y los petirrojos europeos (Erithacus rubecula), saltando de pino en pino. Estoy casi segura de que también vi/oí carboneros (Parus major) y mitos comunes (Aegithalos caudatus). En los atardeceres los vencejos (Apus apus) deleitaban la vista con sus acrobacias aéreas.


Tuve el placer de ver además una especie nueva para mí, el herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus). En un momento dado tuve un ejemplar a escaso medio metro, pero en lugar de tomar la cámara preferí disfrutar de la belleza de este animal. Era un bando de herrerillos y carboneros que jugueteaban tan cerca... ¡no pude evitarlo! De algún modo sentí que no estaban acostumbrados a la presencia humana, porque no parecían tener miedo, más bien curiosidad. 

Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus)













A pesar de su fama de confiados, los petirrojos (Erithacus rubecula) resultaron ser algo más perspicaces de lo esperado. Eran los que más se oían alrededor del campamento y su canto me despertaba todos los días, pero no se dejaban ver ni por asomo aunque los oyeras cerca. Al final opté por hacer un poco de "trampa" y usé el reclamo que dejé en un claro mientras yo me ocultaba cerca. Respondieron de inmediato y empezaron a acercarse y cantar en consonancia, aunque me costaba verlos entre las ramas y ni rastro de la característica pechera naranja. Pronto descubrí por qué: la mayoría eran jóvenes en proceso de muda, moteados y con solo un atisbo del pecho rojo. A nivel del mar los petirrojos son pájaros de invierno, pero obviamente en Pirineos hay una gran población de residentes y crían en primavera (como en los Ports de Beseit / Tinença de Benifassar). 

Petirrojo (Erithacus rubecula) joven en proceso de muda (?)















También se nos presentó una manada de una veintena de rebecos (Rupicapra rupicapra) en el pico de l'Orri; yo además pude tener a escasos metros (más bien centímetros) tres corzos (Capreolus capreolus) que bajaron en estampida en la batida del urogallo (el último por poco me atropella, no es broma). Zorros y liebres eran también comunes. 

Fotos random

La fotografía profesional no es lo mío, pero hice mis pinitos con algunas curiosidades que vi en aquellos días.

Puesta de sol en Pirineos

Bosque neblinoso


Escarabajo que se alimenta de madera

Confiada mariposa. No tenía miedo y se posaba sobre nosotros


¿Lluvia de sol?

Rastro de los pájaros picapinos en un árbol

Virguerías de un árbol con sus raíces para mantenerse anclado al suelo



La experiencia

Sin duda hay que remarcar la sensación de vivir lejos de la civilización, subsistiendo con tan poco y sin nada de tecnología. Dormíamos en tiendas de campaña y hacíamos vida comunal cerca de una carpa donde estaba la cocina (lo único que puede considerarse "construcción"). La comida era (dentro de lo posible) hecha con ingredientes de la zona y productos rurales, siempre apta para vegetarianos (menos el último día, que nos dieron permiso para hacer una barbacoa). Las cocineras, Acarona y Mónica, ponían todo su empeño en que cada comida fuera un pequeño regalo después de volver de un día de duro trabajo. Solo volvíamos al campamento por la tarde-noche, por lo que pasábamos todo el día en la montaña y nos llevábamos almuerzo y comida a modo de picnic. Muchos coincidimos en que la comida fue uno de los alicientes para que aquella fuera una buena experiencia. 

Stephan, un grande del Projecte Boscos de Muntanya,
amenizando la noche con su innegable talento
El fútbol fue sustituido por partidos de "petanca vasca" con troncos y palos; la televisión por tertulias nocturnas, canciones a varias voces, conciertos de acordeón y ronda de chistes alrededor del fuego en la última noche. Sin electricidad, la luz provenía de las linternas, los faroles de vela y la luz de la luna cuando éramos afortunados. Llovía prácticamente todas las noches (las famosas tormentas de verano de alta montaña), pero nos limitábamos a refugiarnos en la carpa si era muy severa y a seguir a la nuestra. Caminábamos descalzos por la hierba y nos duchábamos con agua fresquita fresquita de la alta montaña en unas duchas medio naturales con unas impresionantes vistas. La noche del 9 incluso se pudo ver la caída de algunas Perseidas. 

Ducha "natural"

Fue realmente mágico ver como gente de mundos tan variopintos (había ambientólogos y biólogos, pero también informáticos, jardineros, maestros y mucho más) coincidimos en el amor por algo tan grande y bonito como es el bosque. Se respiraba "buen rollo" desde el instante 0 y todos hablábamos con todos. No había timidez ni incomodidad, y era como un sueño. Vivimos al ritmo del sol, despertando a las 6 de la madrugada y yendo a dormir no mucho más tarde de las 10 de la noche. Calor seco de día y frío húmedo de noche que obligaba a usar mantas extra además del saco de dormir. 


Fue un placer compartir esta experiencia con Angie, Natalia y Laia; Joan, Carlos y Genís; David y Darío; Helena, Helena y Helena (por triplicado); Txell, Patricia, Eulàlia y Montse; Lenny y Marta. Y por supuesto a los maravillosos monitores (caps de colla), Monserrat, los dos Andreus, Marc y Tháis. Y a nuestras estupendas cocineras Mónica y sobretodo Acarona, dulce como solo ella. Todos inolvidables. 

Solo tengo una cosa clara: el año que viene pienso repetir. Y se lo recomiendo a cualquiera que quiera desconectar y participar en tan gratificantes trabajos. Como bien dijo alguien "vivir del bosque para el bosque".

¿Alguien se apunta?

miércoles, 16 de julio de 2014

Taller de reciclaje para niños

Taller de reciclaje para niños


Con motivo de las fiestas locales, el Casal Jove de Vinaròs organizó una Feria para niños en la que, entre otras cosas, los que habíamos hechos el curso de Recrear con Residuos pudimos enseñar a los más pequeños que con algo que seguramente acabará tirado a la basura se puede reciclar (en realidad REUTILIZAR) en forma de manualidades. 

Foto del evento que aparece en El Diariet


Los participantes éramos en la mayoría jóvenes que desean encaminar su futuro a la enseñanza (no específicamente ambiental), y muchos ya nos conocemos de otros cursos y talleres que ha impartido el Casal Jove. Toda formación es muy bien recibida, y más en los tiempos que corren. Así que allí estábamos el 25 de junio con toda la ilusión del mundo en la plaza del parque de Vinaròs. 


La verdad es que tuvimos visitantes desde el minuto 0 y fue un no parar de las 9 a las 13. A veces estábamos atendiendo a más gente de la que imaginábamos. Pero las horas pasaron volando. 

El taller que más éxito tuvo fue el de realizar un búho con un tubo de papel de váter. 


Materiales para hacer un búho
  • Rollos de cartón de papel higiénico/papel de cocina
  • Trozos que sobren de cartulinas
  • Cola, tijeras, pegatinas y rotuladores para decorar

En este caso por supuesto el objetivo era demostrar que a los tubos de cartón del papel higiénico se les puede dar un segundo uso para obtener creativas manualidades. Aquí algunos de los más sorprendentes resultados de estos pedazo de artistas:



Paralelamente también se hicieron huchas en forma de cerdito con botellas vacías de plástico, marcos de fotos decorados con trocitos de cartón y conchas marinas y carteras con bricks de leche/zumo vacíos. Como se ve, el objetivo básico es dar un segundo uso a materiales que son considerados residuos. 

En este tipo de actividades hay que tener en cuenta algunas cosas:
  1. Lo más importante, conseguir que los niños se diviertan al mismo tiempo que aprenden. Está claro que un niño de 4 años lo menos que va a pensar es que está "ayudando" al medio ambiente con algo tan fácil como dar un segundo uso a cartulinas y rollos de papel, pero con los más mayorcitos, de 8-9 para arriba, ya es más fácil que adopten cierta conciencia ambiental. Y si ésa forma de pensar se inculca desde la infancia, es muy fácil que la adopten como propia a medida que crecen. 
  2. Intentar que lo hagan todo por sí mismos. Depende a qué edades, los niños son demasiado pequeños para manejar correctamente las tijeras o cortar las formas exactamente como se les pide, pero hay que dejar que lo intenten. Pronto los padres vienen a ayudar y eso está bien, pero el objetivo no es hacer una obra de arte perfecta, sino que los niños disfruten, así que es mejor que tanto el educador como los acompañantes se queden al margen a no ser que el niño lo pida. Que intenten hacerlo y luego se les ayuda si hace falta. 
  3. Tampoco hay que dejar nunca que el niño se frustre. Si empieza a hacer algo, se da cuenta de que lo ha hecho mal y que otros niños lo han hecho bien o se le han adelantado, puede sentirse mal. En ése caso es menester ayudarle, darle una figurita ya medio hecha para que enmiende su error o, incluso, tirar de imaginación para darle un nuevo aspecto. En el caso de este taller, que aceptaba tantas variedades, esto último era muy fácil. 


Me encantó trabajar con los niños y ver que de verdad tenían ilusión en el tema. Espero repetir pronto. 

lunes, 23 de junio de 2014

Illes Columbretes: paraíso natural en peligro

Illes columbretes: paraíso natural en peligro

El cráter de la Illa Grossa, con La Ferrera al fondo

Tuve la suerte de poder visitar estas islas el 21 de junio, como parte de la plataforma Petroli no, Columbretes netes a raíz de las hipotéticas prospecciones petrolíferas cerca de las costas de Castellón. Además de un impacto acústico notable para la fauna marina, se teme por derrames accidentales que supondrían un impacto irreversible en éste Parque Natural, uno de los más bellos, peculiares y ajenos a la mano del hombre de la Comunidad Valenciana. Un día entero en alta mar que superó mis expectativas. 

Golondrina "Clavel Primero"

¡Adiós, Castellón!

Partimos del puerto de Castellón con el catamarán Clavel Primero, parte del grupo de barcos conocidos como "golondrinas" que tradicionalmente realizan el trayecto hasta Columbretes. El viaje de tres horas podría haberse hecho pesado pero, además de debates y conversaciones, las gaviotas que seguían el barco y las aves marinas (pardelas baleares y cenicientas, charranes, alcatraces, etc.) amenizaron el rato. Por no hablar de los más coreados visitantes, un grupo de unos seis delfines que pasaron un rato jugando bajo el casco. Inolvidable.


Gaviota de Adouin siguiendo el barco


Delfines jugueteando bajo el casco

Cerca de las 11 divisamos por fin el conjunto de islas, formaciones rocosas erigidas en el medio mismo de la nada. Se trata de cuatro grupos de islas de origen volcánico producidas por erupciones sucedidas hace entre un millón y 3000 años. Media hora más tarde llegábamos a la Illa Grossa, la más grande de las que forman el archipiélago. Ésta es en sí una caldera volcánica donde la mayor parte está hundida y sólo emergen las paredes del cráter, cubiertas de vegetación herbacia y matorral bajo. Echamos amarre dentro de la bahía misma, en lo que fuera la antigua caldera volcánica. 

Visión de la Illa Grossa (izquierda) y La Ferrera (derecha)

Faro de la Illa Grossa

Otros barcos anclados en la bahía

Gaviotas patiamarillas anidando en los acantilados

Por desgracia no todo fue como lo planeado. La Guardia Civil nos estaba esperando, en un despliegue desproporcionado (varios oficiales fueron traídos con helicópteros, cuando éstos deberían usarse solo en casos excepcionales) siendo que precisamente éramos un grupo ecologista y nuestro último pensamiento era dañar en modo alguno el ecosistema. La intención de la protesta era formar una cadena humana a lo largo de la pista asfaltada que cruza parte de la Illa Grossa, exhibiendo pancartas con el lema de la plataforma. Según la regulación legal del parque solo pueden desembarcar 20 personas a la vez y 120 de cupo a lo largo del día. Se pidió una autorización (totalmente legal) para permitir el desembarco del centenar, pero se denegó desde la Conselleria de Medio Ambiente. Con la notable intención de "boicotear" la actividad, se siguió a rajatabla la prohibición de más de 20 personas a la vez, cuando en días corrientes se permiten hasta 40 turistas al mismo tiempo en la isla. A pesar de las trabas, pero, no pudieron impedir que reivindicáramos lo que queríamos y, sobretodo, disfrutáramos de este paraje de ensueño. 

Miembros de la plataforma en tierra

Mientras los grupos iban bajando poco a poco a tierra, el resto aprovechamos para darnos un relajante chapuzón en la bahía. En el cráter la profundidad máxima es de 50 metros, más o menos, pero en el punto de anclaje solo había unos 12 o 15. Dado que no hay arena ni turbidez, pudimos disfrutar de un rato de buceo entre peces (como el sargo común) y observando el fondo, con corales y grietas que en tiempo estuvieron activas. El pensamiento de "Estoy flotando en medio de una caldera volcánica, con agua tan transparente que puedo ver las decenas y decenas de metros que hay debajo de mí. Qué feliz soy". Momento "zen" total. Lástima no tener cámara acuática, la verdad.

Aguas donde nos bañamos en la bahía

Gaviota patiamarilla adulta y su cara de mala hostia

Cuando por fin nos tocó el turno a los que íbamos por Ecologistes en Acció de Vinaròs (éramos tres: Quique Luque y Fina Galindo además de mí) nos hicimos el caminito asfaltado que recorre parte de la Illa Grossa. Les Columbretes, además de Parque Natural, son Reserva Marina (una de las más grandes de España), LIC (Lugar de Interés Comunitario) y ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves): aunque no haya mucha vegetación, es un punto importantísimo de paso de aves. La más abundante es la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), que en estos momentos tiene colonias de cría en los acantilados (alrededor de 1200 ejemplares). No era nada raro ver juveniles del año junto a adultos, presuntamente la cría y alguno de los progenitores. También crían las gaviotas de Adouin (Ichthyaetus adouinii) y el halcón de Eleonor (Falco eleonorae), aunque en mucha menos cantidad. 

La menda con el cráter de fondo

El cráter sin la menda en primer plano

Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis),
individuo inmaduro (izquierda) y adulto (derecha)

¿Mami e hijito?

Las vistas eran absolutamente impresionantes, y las gaviotas pasaban cerquísimo. Especialmente espectaculares los picos de aspecto volcánico de El Mascarat y La Senyoreta, producidos por erupciones de gases relativamente recientes. Los guardas nos contaron mucho sobre la vida allí, sobre la familia de fareros que tradicionalmente habitaba la isla y cómo es pasar tanto tiempo lejos de la civilización. 

Islotes volcánicos de La Senyoreta (izquierda) y El Mascarat (centro)

El Mascarat

Faro de la Illa Grossa


Cerca de las seis de la tarde partimos de nuevo hacia Castellón. A la vuelta nos acercamos a La Foradada, un islote que en tiempos fue blanco de prácticas de tiro de diferentes ejércitos. Aun pueden verse algunas bombas, que se lanzaron sin carga, incrustadas en las paredes. 

Isla de La Foradada

La vuelta fue apacible, ya que yo al menos estaba reventada pero muy satisfecha. Me siento muy afortunada de haber podido visitar Les Columbretes, y haré todo lo que esté en mi mano por conseguir que sigan estando ahí.

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EDITO

Vídeo hecho por muá sobre éste viajecito:



LINKS

Facebook de la plataforma Petroli No, Columbretes Netes

Noticias sobre el acto reivindicativo