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jueves, 26 de enero de 2017

Soy cazadora, y a mucha honra

Soy cazadora
(y a mucha honra)

No puedo decir que sea cazadora de toda la vida.

Ciertamente, mi padre lo era. De hecho rara resultaba la ocasión en la que no fuera con su 150 mm cargada con él a cualquier sitio que íbamos. Montaña o mar o campo o ciudad, lo mismo daba. Era (aún es) un apasionado. Disparaba y disparaba sin cesar, a blancos quietos o ante cualquier atisbo de movimiento. 

He crecido admirando sus hazañas, sus innumerables trofeos que guarda como tesoros. Pero era ajena a su pasión. 

A menudo me preguntaba qué le enfervorecía tanto. ¿Qué le llevaba a recorrer kilómetros y aguardar horas para el tiro perfecto? ¿Por qué cargar con tal portento de máquina cuando podía simplemente disfrutar de la naturaleza viva en la que a menudo nos perdíamos? ¿De los saltos de agua y el trino de los pájaros y de aquellos zorros y cabras que salían al paso?

Tardé años en comprenderlo. Él disfruta de todo eso tanto como yo, pero también goza a de la sensación de llevarse el premio al volver a casa. 

Y me ha contagiado. Como si de una enfermedad benigna se tratara. No me imagino libre de este pasatiempo. 

Afortunadamente tengo ese amigo con balsas en medio del campo, abrevaderos que atraen a los animales como un imán. Las tiene porque sí, ya que en su finca solo se recogen aceitunas, pero yo les saco algún partido más. Solo hace falta esperar un poco, a cualquier hora del día (aunque el amanecer es el mejor momento) y los objetivos van apareciendo. 

En mi pueblo, enclavado en la Sierra de Gúdar, el río que cruza la chopera es también un buen lugar. Todo tipo de aves y mamíferos se aproximan a saciar la sed. Con la umbría de la zona es más difícil enfocar y acertar el disparo, así que muchos se marchan con un mal tiro. Cachis. 

Por no hablar de las infinitas caminatas sin rumbo, solo a la espera y acecho de presas óptimas. Ya sea entre pinares, campos de trigo o algarrobos y olivos solitarios. Ahí es cuando se vive la auténtica emoción, la excitación indescriptible del depredador que busca captura. Cañón en mano, caminas y escuchas en absoluto silencio y sencillamente disparas a todo lo que se mueve. Bum, bum. El instinto y los reflejos borboteándote en la sangre. A veces aciertas, otras no; pero siempre queda al recuerdo de la presa capturada o huida. 

Últimamente me estoy atreviendo dentro de la ciudad. Eh, sé que muchos os estaréis escandalizando ahora mismo, pero no podéis imaginar lo que se siente. Hay que vivir esa emoción. Vale con poner agua, esparcir un poco de grano y sebo y las aves se acercan confiadas en busca de un almuerzo. Basta con sentarse a esperar tras la tela de camuflaje y, ¡bum!, apretar en cuanto entran a tiro. Ingenuas, que desconocen que las observo a la espera de la buena captura

Aquí algunos de mis queridos trofeos (solo con un 35 mm, tal vez algún día use calibre mayor). Colgados en mi pared o en mi muro. Madrugones, un poco de carpintería y horas explorando el campo para conseguirlos. ¡Y qué satisfacción dan! ¡Qué viva se siente una cuando apuntas hacia ellos, disparas y obtienes tu premio!









Sin duda la fotografía de naturaleza es un regalo divino, de Gaia o de quién sea. Mi padre lo sabía y ahora yo también lo sé. 

¿Y sabéis lo puto mejor? Después de disparar, mi presa se marcha con solo el recuerdo de nuestro encuentro en la cabeza. Sin balas en el cráneo ni chillidos agónicos. Y la naturaleza sigue su curso. 

Ojalá todos pudieran comprenderlo. Pero hay que vivirlo. 

Tirar y matar es solo la mitad del éxtasis, nada comparable a tirar y ver al objetivo regresar a su mundo. De otro modo, sería apenas una media victoria. Un coitus interruptusUn clímax a medias. 

Lástima de esos eternos insatisfechos.

lunes, 27 de junio de 2016

Me molesta. Pues lo mato

Me molesta: pues lo mato

Lobo ibérico (Canis lupus signatus)

Así. Claro, visceral y primitivo. 

Me niego a colgar ninguna de las fotografías que circulan estos días por las redes, escenas truculentas que parecen salidas del medievo donde se cuelgan cabezas de lobos ibéricos de los carteles que te dan la bienvenida a tal o cual municipio. Sencillamente porque lloro de rabia cada vez que saltan a mi tablón de Facebook. Os dejo el enlace del periódico el Mundo Aquí. Hace unos días celebraron el fin de la campaña electoral con dos decapitaciones más de lobo ibérico de nuevo en Asturias (noticia aquí).

No son las únicas víctimas por esos lares. Solo 48 horas después en la misma zona de Asturias encontraron el cadáver de un tejón colgado por las patas traseras (Noticia aquí). Me recuerda a lo acontecido hace unos cuantos años, donde en la misma zona aparecieron frente a un centro de interpretación los cadáveres de varias garzas, estorninos y mirlos abatidos a tiros con un mensaje provocador (noticia aquí).

Pero volvamos al tema. Ahora se ha puesto de moda afirmar que el lobo ya no mata por hambre sino por placer. Sin ir más lejos he leído de uno que acusaba a un lobo de matarle 52 ovejas. Válgame el señor. Si lo aderezamos con la noticia, salida este mismo mes, sobre fraude en el cobro de subvenciones por ataques de lobo, no hace falta ser un genio para sumar dos más dos. Y eso que las voces que exigen su control se elevan cada vez más hasta ser aullidos irracionales e inhumanos: de poco sirve que los investigadores digan una y otra vez que la caza de ejemplares no sirve de nada, sino que en ocasiones tiene un efecto negativo sobre el ganado. Abatir a un ejemplar determinado puede provocar daños inesperados si éste es, por ejemplo, el macho alfa de la manada que mantiene bajo control a sus subordinados e impide que caigan sobre ovejas y vacas. Algo triste teniendo en cuanta que muchos ganaderos de bien aseguran que controlar más sus rebaños, sin dejarlos solos mientras se dedican a otras cosas, y tener medidas de prevención como mastines o pastores eléctricos reduce casi a 0 el riesgo de un ataque efectivo. 

Pero, por supuesto, es mucho más fácil achacar todo el mal a una criatura salvaje mientras pedimos dinero por no hacer bien nuestro trabajo. Algo muy arraigado en nuestra sociedad, si se me permite. 

Por un lado es el lobo, y por otra los buitres, que parece ser que ahora tampoco pueden alimentarse de carroña. Se han disparado las quejas de los ganaderos alegando que los buitres están cambiando su comportamiento y empiezan a matar presas vivas. Se sostiene que existe una superpoblación de buitres, alentada por datos como la concentración de 300 ejemplares en un solo muladar de Els Ports (Castellón). Ni siquiera se han planteado que una concentración de ese calibre significa que el hambre les lleva a moverse cientos de kilómetros para poder alimentarse y sobrevivir un día más. No hay tantos como parece, simplemente están concentrados debido a una gestión deficiente de los restos de reses. 

Posadero de buitres leonados en la Sierra de Gúdar (Teruel)

Todos los estudiosos del tema, muchos de ellos expertos en rapaces, juran y perjuran que los buitres, como aves no diseñadas para matar, son incapaces de caer sobre presas vivas. Su configuración física no se lo permite, a diferencia de águilas reales u otras rapaces de gran tamaño. En la mayoría de supuestos "ataques", los buitres solo han caído sobre una oveja o vaca en parto para consumir la placenta. En los pocos casos en los que esto acaba con la muerte de la res, se trata de especímenes que mueren desangradas por falta de vigilancia durante el nacimiento de la cría (algo agravado por los cruces, que a menudo dan como resultado crías demasiado grandes para que la hembra pueda parirlas con naturalidad). 

Con las aves seguimos, pues asistí patidifusa a la noticia de que autorizan la caza de un ratonero común (Buteo buteo) que había estado causando molestias a los habitantes de un pueblo de Asturias. El motivo es que se talaron los árboles en una época indebida, descubriendo el nido de la rapaz y aumentando su agresividad al defender su prole cada vez que algún paseante se acerca en exceso. 

No me sorprendió leer algo análogo en el gremio de pescadores, que por zonas pretenden eliminar a los cormoranes grandes y las garzas (y nutrias, y martines pescadores, y, y, y...) porque "esquilman los ríos". Sí, los mismos que se quejan de que la ley exige controlar las poblaciones de peces invasores (que en muchas ocasiones han introducido ellos). Los que se levantan únicamente cuando amenazan con entorpecerles la pesca y merman sus posibilidades de competir en ego y presa más grande. Y eso que los cormoranes no son invasores, sencillamente han aumentado su área de distribución por efectos migratorios. Pero ah, a esos sí hay que exterminarlos...


Admito que ser bombardeada todos los días con noticias de este calibre me hunde en la miseria. Con perdón de la expresión, ¿qué coño estamos haciendo mal para que la ignorancia se adueñe de este modo de tantas zonas de nuestro país, cundiendo la histeria y la sed de sangre por el deseo irracional de dominar algo indomable?

El hombre sigue en una espiral peligrosa, la de creerse el dueño de la naturaleza y por eso, si algo me molesta, escopetazo y a seguir con lo mío. Y a veces peor: introducir cosas en el medio para sacar tajada. No sé cual de las dos me preocupa más. 

sábado, 18 de octubre de 2014

Opinión sobre el "parany", controvertido método de caza de aves

Opinión sobre el "parany", controvertido método de caza

En este pequeño espacio me gustaría tocar el tema del parany, un método de caza actualmente ilegal sobre el que hay mucha polémica últimamente y que ha granjeado a los ecologistas insultos tales como "terroristas" o similares. Tema candente en el norte de Castellón y alrededores, por cierto. 

No pretendo hacerme la entendida ni mucho menos, simplemente dar una opinión, tal vez más subjetiva de lo que podría (y debería), de este tema en particular.

Típico aspecto de los "paranys"
LINK: http://images.eldiario.es/cv/Parany_EDIIMA20131015_0613_5.jpg

El "parany" o "parança" es un método de caza muy popular en el norte de Castellón y Valencia y algunas zonas colindantes de Cataluña y Aragón. La época clave para el parany es el otoño (en concreto coincidiendo con el levantamiento de la veda de caza el pasado día 12 de octubre) debido a la llegada del zorzal o tordo (Turdus philomelos), una pieza de caza muy apreciada en la zona y que iverna en nuestro territorio. La caza del zorzal es legal en España fuera de la época de veda. 

El parany estándar se monta en algarrobos (más raramente olivos) y consiste en una serie de entretejidos de varillas untadas con distintos pegamentos camuflados entre el follaje. Ya sea para pernoctar o atraídos por los reclamos sonoros (muy comunes), los zorzales se acercan a los mencionados árboles y quedan adheridos a las varillas. En caso de que consigan liberarse, lo más probable es que con las alas pegadas caigan al suelo o alrededor del árbol, donde los cazadores se han encargado de poner redes para que el ave no pueda escapar. 

Petirrojo (Erithacus rubecula) con el plumaje 
deteriorado tras caer en un parany. 
¿Vosotros creéis que esto va a volar bien?
LINK: http://www.internatura.org/estudios/informes/parany2002/parany019.jpg
¿Por qué entonces es el parany tan controvertido? Sencillamente porque su no selectividad le otorga carácter ilegal. Aunque el objetivo básico sea la captura del zorzal (algo que no dudo), cualquier otra ave ivernante es susceptible de quedar atrapada. No es raro que petirrojos (Erithacus rubecula), pinzones (Fringilla coelebs) o currucas capirotadas (Sylvia atricapilla), las especies invernales más comunes, sean también víctimas del parany. Estas especies no son cinegéticas y de hecho tienen en algunos casos algún nivel legal de protección. El problema es que aunque el cazador detecte a estas aves y las libere, el pegamento que queda en las plumas o los daños que puedan sufrir las aves al intentar liberarse las dejen impedidas para proseguir su vida en la naturaleza y, por consiguiente, acabe acarreándoles la muerte al no poder valerse por sí mismas o ser presas fáciles de los depredadores.

Un conocido muy cercano a mi familia fue "paranyero" en el pasado (afortunadamente ha abandonado dicha práctica). Siendo aún pequeña yo le acompañaba y dormía algunas noches en la barraca cercana al parany (lo que tal vez no sabe es que en más de una ocasión solté algún pajarillo porque "me daban pena". Ojalá no lo sepa nunca...). Era meticuloso y SOLO se quedaba los zorzales (sé que hay gente que no lo hace), pero por supuesto a veces caían "otras cosas". Recuerdo una vez en concreto en la que le vi arrancar la cola completa de un pajarillo (no recuerdo exactamente cuál era, pero probablemente un pinzón), y al preguntarle por qué su respuesta fue clara: "no va a volar bien con esto". 

Y es que esto es así: las aves que caen en el parany quedan con el plumaje absolutamente hecho polvo y pueden o volar mal o directamente no poder hacerlo. En la protectora en la que soy voluntaria el auxiliar veterinario se ha hecho cargo de múltiples aves afectadas por parany y aún tras meses de tratar y limpiar las plumas pegadas el ave en cuestión no ha podido salir adelante por su propio pie. Como bien hizo mi conocido, a veces es mejor provocar una muda forzada en lugares como la cola que liberar a un animal con plumas destrozadas que seguro que lo tendrá mucho más difícil. 

Zorzal (Turdus philomelos) atrapado 
en un parany
LINK: http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/files/barraca_petit.jpg

El tema es candente en la actualidad porque hay un choque muy importante entre la facción ecologista y los partidarios del parany (liderados por APAVAL, la Asociación de Paranyers). Hace poco más de un año saltó el tema de los "paranys científicos", supuestos paranys que permitirían la captura de aves para estudio. A parte de ser un despropósito en sí, se trata de una clara tapadera para encontrar un hueco legal en el que seguir ejerciendo la parança. 

Tras las consecuentes protestas ecologistas durante mucho tiempo, la respuesta del colectivo paranyer fue acusar a los anilladores (¡OJO!) de utilizar redes ilegales en sus estudios. Soy aprendiz de anilladora desde hace casi dos años y nunca he visto una sola ave dañada por las redes japonesas o de niebla, las más comunes en el anillamiento científico. Ahora amenazan con llegar a Europa si hace falta para que el parany sea legal, dado que ciertos grupos políticos bajo bandera azul prometieron legalizar este método de caza y posteriormente se echaron atrás (por suerte). 

LINK: http://castellonconfidencial.com/wp-content/uploads/2014/05/vota-parany-legal.jpg

Ahora mismo esto es un tira y afloja que no parece conducir a ningún lado. Aunque el parany fuera declarado ilegal en septiembre de 2005 por el Tribunal Supremo, es una práctica que sigue llevándose a cabo de forma masiva en la época otoñal, a veces amparada por las propias autoridades locales (manda huevos). No es raro ver pintadas al grito de "ecologistas terroristas" y similares en estos lares de Castellón respecto a este tema. Algunos paranyers ya han sido obligados a pagar la consecuente multa en los últimos tiempos, aunque en mi opinión no es suficiente ni por asomo. 

Solo me falta decir una cosa al respecto: sí, la caza del zorzal es legal. Sí, se pueden abatir a escopetazos, por ejemplo (preferiría que no lo hicieran, pero es LEGAL). Pero el parany es ilegal, y si quieren seguir con dicha práctica que carguen con las consecuencias. Si quieres hacerlo hazlo, pero no sigas insistiendo en que es lo correcto y no te indignes si te pescan.

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Actualización: 18/10/14

Respecto a este tema, en el que estoy muy puesta últimamente, hice un vídeo en junio que me costó lo mío. He tenido que retirarlo de Youtube por las consecutivas críticas de simpatizantes del parany. No puedo creer que haya gente que pueda sostener tales argumentos como si de verdad se lo creyeran. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Se abre la veda micológica: ¿pagar por recoger setas?

Se abre la veda micológica: ¿pagar por recoger setas?

FUENTE: http://blocs.xtec.cat/5escolamisericrdia/files/2010/11/800px-rovellons-esclata-sangs.jpg

Llega la época de la recogida de setas, y con ella la polémica que lleva arrastrando en los últimos tiempos por la exigencia de algunos municipios de pagar una tasa por buscar los tan preciados hongos en sus términos municipales. 

Hay municipios como Mosqueruela (Teruel) donde hace años que se debe pagar para recoger setas en el monte, pero en el último par de años gran cantidad de municipios de la comarca del Maestrazgo se han unido a dicha iniciativa (Tronchón, Fortanete, Cantavieja, etc.). Lo mismo ha sucedido en otras zonas de España e incluso en Baleares. 

El problema que ha motivado esta serie de medidas viene mayormente por el arrase masivo que han sufrido algunos montes en los últimos años. La recogida de setas parece más popular ahora que nunca y no es de extrañar que no haya ni una sola hectárea de monte o una pista forestal en la que se uno no se encuentre con otro buscador o coche de "rovelloneros". Se trata de especies de rápido crecimiento y que, en principio, pueden brotar en lapso de pocas semanas.

Sin embargo las malas prácticas dificultan este progreso natural y a la vez impactan en el medio circundante. Si a esto le añadimos una afluencia masiva, e ahí la razón. Últimamente se oyen casos de grupos de gente que bajan sistemáticamente en furgoneta, peinan el monte sin ningún cuidado, y se llevan todas las setas para venderlas por kilos en las ciudades. 

FUENTE: http://www.menorca.info/resources/archivos/2010/11/2/128873071877520-3coldn.jpg

Cosas básicas como llevar cestas de mimbre para permitir el esparcimiento de esporas y cortar las setas, NUNCA arrancarlas, no son practicadas por todos. Además, la entrada de coches donde no deben, la cantidad de basura dejada y otros destrozos empobrecen un ecosistema que los municipios, en ocasiones de poco más de un centenar de habitantes, no pueden permitirse subsanar. 

Quien crea que la tasa por pagar setas es abusiva y que "el monte es de todos y por ello debería poder hacer lo que quiera", debería ponerse en lugar de los pueblerinos. Personalmente he pasado mucho tiempo en el municipio de Fortanete, con muchísimas hectáreas de pinar que se llenan de buscadores en el puente de octubre y fechas colindantes, y es lamentable ver el estado en el que quedan algunas partes más transitadas de bosque por el arroje de basuras o las prácticas poco respetuosas con el medio ambiente. 

Una que me da especial rabia es la manía de "reventar" a patadas todas las otras setas que no son recogidas, por desconocimiento o por no ser comestibles. ¿Es esto necesario?

jueves, 14 de agosto de 2014

Batalla perdida: permiso concedido para las prospecciones petrolíferas en Canarias

Batalla perdida: permiso concedido para las prospecciones petrolíferas en Canarias

Ya es oficial, el todo o nada: se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado la luz verde para las prospecciones petrolíferas en Canarias que se extenderán a lo largo de cuatros años en dos puntos situados a más de 50 km de las costas, más uno extra en caso de resultados positivos en los primeros. De nada ha servido la manifestación en contra de lugareños, ecologistas e incluso gran parte de la oposición. Demasiados intereses puestos en el tema y, como siempre, nula participación de los ciudadanos. 

El señor Soria sigue en sus trece de los beneficios que aportará un hipotético hallazgo de petróleo a la comunidad de Canarias y a España, pero lo cierto es que la opinión pública no parece estar de su lado. La compañía Repsol está obligada a aportar 40 millones de euros para "hipotéticos daños ambientales", aunque en dinero no podría subsanar del todo una catástrofe ambiental que fuera, por ejemplo, de la envergadura de lo sucedido en Galicia hace 14 años con el Prestige. Y esta noticia hace temer además que las prospecciones en las costas de Castellón puedan estar más cerca de ser una realidad (como si no tuviéramos suficiente con los seísmos derivados del almacén de gas Castor). 

La independencia de los hidrocarburos parece una utopía hoy en día, especialmente respecto al coste de las energías alternativas, así que cualquier modo de reducir la dependencia extranjera en cuanto a abastecimiento de petróleo, gas natural y derivados parece una opción lógica. ¿Pero hasta qué punto debe llevarse a término cuando tanto gran parte de la opinión pública como la comunidad ecologista se manifiesta tan fieramente en contra? ¿No sería más lógico invertir en sol y agua, energías inagotables y que sabemos seguro que no nos fallarán en cuantos las infraestructuras necesarias estén a punto? Quizás esto sí sea una visión idealista, lamentablemente. 

Y un detalle que, admito, es totalmente subjetivo: siempre se ha dicho que "mira dónde está el petróleo y verás dónde están las guerras". Además de la posible (no probable, solo posible) catástrofe ambiental, habrá muchos y muchos intereses en el caso de hallar una "mina" de hidrocarburos. No me gusta nada, francamente. 

NOTICIAS

http://es.blastingnews.com/economia/2014/08/via-libre-oficial-a-las-prospecciones-petroliferas-en-canarias-00118337.html

http://www.antena3.com/noticias/espana/industria-autoriza-repsol-realizar-prospecciones-petroliferas-canarias_2014081300018.html

lunes, 23 de junio de 2014

Illes Columbretes: paraíso natural en peligro

Illes columbretes: paraíso natural en peligro

El cráter de la Illa Grossa, con La Ferrera al fondo

Tuve la suerte de poder visitar estas islas el 21 de junio, como parte de la plataforma Petroli no, Columbretes netes a raíz de las hipotéticas prospecciones petrolíferas cerca de las costas de Castellón. Además de un impacto acústico notable para la fauna marina, se teme por derrames accidentales que supondrían un impacto irreversible en éste Parque Natural, uno de los más bellos, peculiares y ajenos a la mano del hombre de la Comunidad Valenciana. Un día entero en alta mar que superó mis expectativas. 

Golondrina "Clavel Primero"

¡Adiós, Castellón!

Partimos del puerto de Castellón con el catamarán Clavel Primero, parte del grupo de barcos conocidos como "golondrinas" que tradicionalmente realizan el trayecto hasta Columbretes. El viaje de tres horas podría haberse hecho pesado pero, además de debates y conversaciones, las gaviotas que seguían el barco y las aves marinas (pardelas baleares y cenicientas, charranes, alcatraces, etc.) amenizaron el rato. Por no hablar de los más coreados visitantes, un grupo de unos seis delfines que pasaron un rato jugando bajo el casco. Inolvidable.


Gaviota de Adouin siguiendo el barco


Delfines jugueteando bajo el casco

Cerca de las 11 divisamos por fin el conjunto de islas, formaciones rocosas erigidas en el medio mismo de la nada. Se trata de cuatro grupos de islas de origen volcánico producidas por erupciones sucedidas hace entre un millón y 3000 años. Media hora más tarde llegábamos a la Illa Grossa, la más grande de las que forman el archipiélago. Ésta es en sí una caldera volcánica donde la mayor parte está hundida y sólo emergen las paredes del cráter, cubiertas de vegetación herbacia y matorral bajo. Echamos amarre dentro de la bahía misma, en lo que fuera la antigua caldera volcánica. 

Visión de la Illa Grossa (izquierda) y La Ferrera (derecha)

Faro de la Illa Grossa

Otros barcos anclados en la bahía

Gaviotas patiamarillas anidando en los acantilados

Por desgracia no todo fue como lo planeado. La Guardia Civil nos estaba esperando, en un despliegue desproporcionado (varios oficiales fueron traídos con helicópteros, cuando éstos deberían usarse solo en casos excepcionales) siendo que precisamente éramos un grupo ecologista y nuestro último pensamiento era dañar en modo alguno el ecosistema. La intención de la protesta era formar una cadena humana a lo largo de la pista asfaltada que cruza parte de la Illa Grossa, exhibiendo pancartas con el lema de la plataforma. Según la regulación legal del parque solo pueden desembarcar 20 personas a la vez y 120 de cupo a lo largo del día. Se pidió una autorización (totalmente legal) para permitir el desembarco del centenar, pero se denegó desde la Conselleria de Medio Ambiente. Con la notable intención de "boicotear" la actividad, se siguió a rajatabla la prohibición de más de 20 personas a la vez, cuando en días corrientes se permiten hasta 40 turistas al mismo tiempo en la isla. A pesar de las trabas, pero, no pudieron impedir que reivindicáramos lo que queríamos y, sobretodo, disfrutáramos de este paraje de ensueño. 

Miembros de la plataforma en tierra

Mientras los grupos iban bajando poco a poco a tierra, el resto aprovechamos para darnos un relajante chapuzón en la bahía. En el cráter la profundidad máxima es de 50 metros, más o menos, pero en el punto de anclaje solo había unos 12 o 15. Dado que no hay arena ni turbidez, pudimos disfrutar de un rato de buceo entre peces (como el sargo común) y observando el fondo, con corales y grietas que en tiempo estuvieron activas. El pensamiento de "Estoy flotando en medio de una caldera volcánica, con agua tan transparente que puedo ver las decenas y decenas de metros que hay debajo de mí. Qué feliz soy". Momento "zen" total. Lástima no tener cámara acuática, la verdad.

Aguas donde nos bañamos en la bahía

Gaviota patiamarilla adulta y su cara de mala hostia

Cuando por fin nos tocó el turno a los que íbamos por Ecologistes en Acció de Vinaròs (éramos tres: Quique Luque y Fina Galindo además de mí) nos hicimos el caminito asfaltado que recorre parte de la Illa Grossa. Les Columbretes, además de Parque Natural, son Reserva Marina (una de las más grandes de España), LIC (Lugar de Interés Comunitario) y ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves): aunque no haya mucha vegetación, es un punto importantísimo de paso de aves. La más abundante es la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), que en estos momentos tiene colonias de cría en los acantilados (alrededor de 1200 ejemplares). No era nada raro ver juveniles del año junto a adultos, presuntamente la cría y alguno de los progenitores. También crían las gaviotas de Adouin (Ichthyaetus adouinii) y el halcón de Eleonor (Falco eleonorae), aunque en mucha menos cantidad. 

La menda con el cráter de fondo

El cráter sin la menda en primer plano

Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis),
individuo inmaduro (izquierda) y adulto (derecha)

¿Mami e hijito?

Las vistas eran absolutamente impresionantes, y las gaviotas pasaban cerquísimo. Especialmente espectaculares los picos de aspecto volcánico de El Mascarat y La Senyoreta, producidos por erupciones de gases relativamente recientes. Los guardas nos contaron mucho sobre la vida allí, sobre la familia de fareros que tradicionalmente habitaba la isla y cómo es pasar tanto tiempo lejos de la civilización. 

Islotes volcánicos de La Senyoreta (izquierda) y El Mascarat (centro)

El Mascarat

Faro de la Illa Grossa


Cerca de las seis de la tarde partimos de nuevo hacia Castellón. A la vuelta nos acercamos a La Foradada, un islote que en tiempos fue blanco de prácticas de tiro de diferentes ejércitos. Aun pueden verse algunas bombas, que se lanzaron sin carga, incrustadas en las paredes. 

Isla de La Foradada

La vuelta fue apacible, ya que yo al menos estaba reventada pero muy satisfecha. Me siento muy afortunada de haber podido visitar Les Columbretes, y haré todo lo que esté en mi mano por conseguir que sigan estando ahí.

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EDITO

Vídeo hecho por muá sobre éste viajecito:



LINKS

Facebook de la plataforma Petroli No, Columbretes Netes

Noticias sobre el acto reivindicativo


lunes, 16 de junio de 2014

10 razones para considerar al ambientólogo en el panorama laboral

10 razones para considerar al ambientólogo en el panorama laboral

Porque imagino que todos los ambientólogos estaréis hartitos de leer ofertas de trabajo en las que se busca un perfíl de "Biología o afines" y tienes que llamar/escribir aposta para preguntar si "Ambientales también cuenta" (al menos a mí me ha pasado, y bastante). 

Tenemos un perfil propio, merecemos más ofertas encaminadas a nosotros, prácticas empresariales específicas y una consideración a la altura. No por ser "los de la carrera nueva" somos menos que nadie, ni tampoco "la niña fea de la empresa a la que nadie escucha" como una vez nos dijo una profesora en la carrera. Debemos hacernos oír y dejar constancia de que existimos y valemos para nuestro trabajo.

Aquí un decálogo, quizá más subjetivo de lo que debería (me rallo mucho cuando escribo) de 10 razones por las cuales somos profesionales aptos para gran cantidad de puestos. Y también una forma de vida, para qué negarlo. 


Esto no pretende ni mucho menos desprestigiar cualquier otra carrera o profesión. Nunca seré tan bióloga como un biólogo (es imposible), y lo mismo con cualquier otra especialidad. Simplemente señalar algunos de los puntos fuertes que a mi parecer son necesarios resaltar en un profesional del medio ambiente. 

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1) Somos MULTIDISCIPLINARES

Es lo primero que a uno/a le dicen cuando decide cursar esta carrera. La frase que se queda de la presentación oficial es "sabréis un poco de todo pero mucho de nada". Y es totalmente cierto pero desde el punto de vista positivo. 

No sabremos tanta biología como un biólogo, ni tanta química como un químico, ni tanta física como un físico... ¿Pero a qué otro profesional se puede hallar que tenga una formación reglada en biología, geología, edafología, química, física, leyes, urbanismo, economía, energías renovables, ecología, ingeniería, contaminación y un largo etcétera? La esencia de nuestra profesión es saber integrar todos los aspectos del medio ambiente, incluidos sociedad y economía, y se nos da como a nadie. 

Esta es posiblemente la cualidad que nos define y que debería tenerse más en cuenta. 



2) Vemos el mundo con otros ojos

Hablando con ambientólogos de muchos otros sitios, hemos concordado que más que un conocimiento exhaustivo y conocer de memoria chorropotocientasmil cosas, lo que consigue la carrera de ambientales es cambiar la perspectiva de la vida para siempre. El mundo para nosotros es una especie de rompecabezas, un "mapa de procesos" donde absolutamente todo está conectado y repercute en lo otro. Nadie sabe percibir, comprender y valorar esas conexiones como un ambientólogo. 

Y por cierto... no es algo a lo que puedas "darle al off". Sucede por instinto.



3) Pensamos en lo que hay detrás de todo

Un poco relacionado con lo anterior, francamente. Una persona "corriente" abre el grifo o se toma una lata de refresco sin mayores reflexiones. Al abrir el grifo nosotros pensamos, aunque sea fugazmente, que esa agua ha sido extraída de un pozo y pasada por cloro, conducida a través de cañerías para llegar a nuestra casa y que después (con suerte) irá a parar a una depuradora para ser devuelta finalmente al mar. La lata de refresco habrá llegado a nuestras manos, posiblemente (o no) tras un proceso de reciclado, y cuando acabemos con ella la meteremos en el contenedor amarillo, donde irá a una planta de separación de residuos y donde la reutilizarán para hacer otras latas u otros productos.

Lo hacemos, aunque sea un segundo: no podemos evitarlo. Y [ambientólogos] lo sabéis. 


¿Que si esto es útil en el mundo laboral? Of course, my friends. Porque siempre consideramos las repercusiones de cualquier decisión, y eso es muy importante a medio y largo plazo. 


4) Somos "letrados" en el trabajo de campo

Cualquiera que haya cursado ambientales ha podido disfrutar (en contados casos sufrir) cantidad y cantidad de salidas de campo. En ocasiones eran excursiones a depuradoras, desaladoras o ciudades donde la urbanización se les había ido de las manos. En su mayor parte eran salidas de campo en toda regla, donde meterse en ríos helados o marjales malolientes para muestrear fito y zooplancton, hacer transectos de aves bajo lluvias torrenciales, soportar pinchazos de mil zarzas para recontar plagas de muérdago en pinos o subir a la quinta puñeta para apreciar el cambio de vegetación que se produce en altura. 

¿Y sabéis qué? ¡NOS ENCANTA, CARAJO! Nos encanta embadurnarnos hasta las axilas para obtener muestras de plancton, sudar la gota gorda para ver lagos oligotróficos de alta montaña y madrugar para trampear pequeños mamíferos. El ambientólogo se mueve con ganas y entusiasmo en el campo, y eso nos define (de igual modo que a los biólogos, nuestra profesión hermana). 

Nuestro héroe

5) Somos educadores natos

Y no me refiero a profesionalmente o de forma reglada; me refiero a la necesidad imperiosa de "educar" a los que tenemos alrededor sobre hábitos u opiniones favorables para el medio ambiente. A veces se nos puede tachar de pesados por el continuo "los envases en el contenedor amarillo", "cierra el grifo que gastas demasiada agua" o indignarnos ante cualquier noticia en la que se menosprecie las energías renovables o suceda alguna catástrofe ambiental sobre la que TENEMOS que dar nuestra opinión. 

Inevitablemente, la gente de alrededor acaba contagiándose de esa filosofía (pobres de ellos si no lo hacen, porque yo al menos puedo ser muuuuuuuuy pesada) y poco a poco, granito a granito, nos sentimos como que podemos conseguir un mundo mejor aunque sea solo un sueño. 



6) Como los elefantes, ¡nosotros no olvidamos nada!

Me refiero a que, en muchas otras disciplinas, se centran en lo suyo y solo en lo suyo. Un ambientólogo no puede obviar cualquier otro ámbito porque la multidisciplinariedad forma parte de nuestra profesión. Un economista puede (y probablemente lo haga) olvidar los impactos ambientales generados por una actividad empresarial, pero un ambientólogo no pasará por alto las pegas económicas que pueda tener una determinada actuación ambiental. 

El ambientólogo sabe (o al menos debe saber) hacer el balance entre medio ambiente, sociedad y economía para intentar contentar en la medida de lo posible a todas las partes. El consenso es algo elemental en nuestro trabajo, porque una decisión no apoyada por la mayoría está abocada al fracaso. Un ambientólogo que se precie no es un defensor radical del medio ambiente sin tener en cuenta a la población o sus puestos de trabajo, sino que intenta proteger lo primero y beneficiar a la vez a los segundos. 



7) El medio ambiente y los impactos sobre él nos producen empatía

Creo que es algo elemental para un estudioso del medio ambiente. Las catástrofes naturales o cualquier impacto derivado nos tocan hondo y somos sensibles ante este tipo de temas. Apoyamos siempre la defensa del medio ambiente y la biodiversidad, y las injusticias, la extinción de alguna especie o la desaparición de una espacio natural nos producen tristeza y hacemos lo posible por reivindicar que no ocurran esas barbaridades. 

De hecho la inmensa mayoría de nosotros encaminamos nuestra carrera a la protección del medio ambiente, ya sea mediante la gestión de espacios protegidos, conservación de biodiversidad o minimización de impactos sobre el agua, suelos, aire, etc. 



8) Nos adaptamos a cualquier ambiente y tipo de trabajo

En nuestra formación nos acostumbran a trabajar tanto en el campo como en laboratorios, oficinas, buscando bibliografía, redactando artículos, etc. Es difícil que exista un puesto de trabajo donde un ambientólogo deba empezar de 0 porque llevamos mucho tiempo preparándonos para cualquier tipo de tarea que puedan encomendarnos. No hay un reto lo suficientemente grande porque la versatilidad es algo implícito en nuestra carrera. 



9) Siempre estamos al día (o deberíamos)

La legislación ambiental (como cualquier otra, vaya) está sometida a cambios constantes, y el deber del ambientólogo es estar al tanto de las actualizaciones de la misma. Los periódicos pueden hacer mucho, pero a menudo son titulares escuetos a los que no se da mucha importancia. El ambientólogo debe indagar y enterarse de cómo repercuten estos cambios y sentencias en la sociedad y el medio ambiente para aplicarlo a su actividad laboral. También estar al día del estatus de ciertas especies relevantes, sucesos de interés en espacios protegidos, actividades que puedan ser nocivas para el medio ambiente, etc. 

En realidad no hay que pincharnos mucho, porque por lo general somos curiosos y la información nueva nos es atractiva. A mí, personalmente, no me produce tedio alguno estar al tanto de todo lo nuevo que va surgiendo (y como a mí muchos, imagino). 



10) ¡Amamos nuestro trabajo!

Por supuesto esto es aplicable a todas las carreras y/o profesiones que uno haga por vocación, pero en el caso del ambientólogo es especialmente importante. Para ser ambientólogo debes sentir un respeto real por el medio ambiente

Además... nadie se pega madrugones a las cinco de la mañana, todo ello aprendiendo de economía y leyes, sin recibir más recompensa que el aprendizaje. Digo esto en el sentido de que, habiendo tal variedad monstruosa de asignaturas y temas que tocar, siempre habrá alguno que nos desagrade y se nos haga cuesta arriba. Y aún así llevamos adelante toda es cantidad de información para integrarlo en nuestra vida profesional y nuestro día a día. 


Quizás esta sea la más subjetiva de las razones, pero personalmente no podría ser más feliz cuando hago algo positivo para el medio ambiente. Incluso ahora que la época no es buena en nuestro país y no pinta bien para nuestra generación, una sesión de anillamiento o un curso sobre gestión de residuos consigue subirme la moral. ¡Nunca dejéis de formaros y aprender!

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Y hasta aquí. Felicidades al que haya llegado al final sin desfallecer. Espero que cualquier ambientólogo que lea esto se sienta identificado, al menos en alguno de los puntos. Puede que haya sido demasiado subjetiva y entusiasta, pero es lo que hay. Soy feliz de haber estudiado ambientales, y aunque tenga momentos de titubeo estoy segura de que ése es mi camino. 

Lo único...

Seguro que a todos os han atacado con la preguntita de marras...