lunes, 16 de junio de 2014

10 razones para considerar al ambientólogo en el panorama laboral

10 razones para considerar al ambientólogo en el panorama laboral

Porque imagino que todos los ambientólogos estaréis hartitos de leer ofertas de trabajo en las que se busca un perfíl de "Biología o afines" y tienes que llamar/escribir aposta para preguntar si "Ambientales también cuenta" (al menos a mí me ha pasado, y bastante). 

Tenemos un perfil propio, merecemos más ofertas encaminadas a nosotros, prácticas empresariales específicas y una consideración a la altura. No por ser "los de la carrera nueva" somos menos que nadie, ni tampoco "la niña fea de la empresa a la que nadie escucha" como una vez nos dijo una profesora en la carrera. Debemos hacernos oír y dejar constancia de que existimos y valemos para nuestro trabajo.

Aquí un decálogo, quizá más subjetivo de lo que debería (me rallo mucho cuando escribo) de 10 razones por las cuales somos profesionales aptos para gran cantidad de puestos. Y también una forma de vida, para qué negarlo. 


Esto no pretende ni mucho menos desprestigiar cualquier otra carrera o profesión. Nunca seré tan bióloga como un biólogo (es imposible), y lo mismo con cualquier otra especialidad. Simplemente señalar algunos de los puntos fuertes que a mi parecer son necesarios resaltar en un profesional del medio ambiente. 

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1) Somos MULTIDISCIPLINARES

Es lo primero que a uno/a le dicen cuando decide cursar esta carrera. La frase que se queda de la presentación oficial es "sabréis un poco de todo pero mucho de nada". Y es totalmente cierto pero desde el punto de vista positivo. 

No sabremos tanta biología como un biólogo, ni tanta química como un químico, ni tanta física como un físico... ¿Pero a qué otro profesional se puede hallar que tenga una formación reglada en biología, geología, edafología, química, física, leyes, urbanismo, economía, energías renovables, ecología, ingeniería, contaminación y un largo etcétera? La esencia de nuestra profesión es saber integrar todos los aspectos del medio ambiente, incluidos sociedad y economía, y se nos da como a nadie. 

Esta es posiblemente la cualidad que nos define y que debería tenerse más en cuenta. 



2) Vemos el mundo con otros ojos

Hablando con ambientólogos de muchos otros sitios, hemos concordado que más que un conocimiento exhaustivo y conocer de memoria chorropotocientasmil cosas, lo que consigue la carrera de ambientales es cambiar la perspectiva de la vida para siempre. El mundo para nosotros es una especie de rompecabezas, un "mapa de procesos" donde absolutamente todo está conectado y repercute en lo otro. Nadie sabe percibir, comprender y valorar esas conexiones como un ambientólogo. 

Y por cierto... no es algo a lo que puedas "darle al off". Sucede por instinto.



3) Pensamos en lo que hay detrás de todo

Un poco relacionado con lo anterior, francamente. Una persona "corriente" abre el grifo o se toma una lata de refresco sin mayores reflexiones. Al abrir el grifo nosotros pensamos, aunque sea fugazmente, que esa agua ha sido extraída de un pozo y pasada por cloro, conducida a través de cañerías para llegar a nuestra casa y que después (con suerte) irá a parar a una depuradora para ser devuelta finalmente al mar. La lata de refresco habrá llegado a nuestras manos, posiblemente (o no) tras un proceso de reciclado, y cuando acabemos con ella la meteremos en el contenedor amarillo, donde irá a una planta de separación de residuos y donde la reutilizarán para hacer otras latas u otros productos.

Lo hacemos, aunque sea un segundo: no podemos evitarlo. Y [ambientólogos] lo sabéis. 


¿Que si esto es útil en el mundo laboral? Of course, my friends. Porque siempre consideramos las repercusiones de cualquier decisión, y eso es muy importante a medio y largo plazo. 


4) Somos "letrados" en el trabajo de campo

Cualquiera que haya cursado ambientales ha podido disfrutar (en contados casos sufrir) cantidad y cantidad de salidas de campo. En ocasiones eran excursiones a depuradoras, desaladoras o ciudades donde la urbanización se les había ido de las manos. En su mayor parte eran salidas de campo en toda regla, donde meterse en ríos helados o marjales malolientes para muestrear fito y zooplancton, hacer transectos de aves bajo lluvias torrenciales, soportar pinchazos de mil zarzas para recontar plagas de muérdago en pinos o subir a la quinta puñeta para apreciar el cambio de vegetación que se produce en altura. 

¿Y sabéis qué? ¡NOS ENCANTA, CARAJO! Nos encanta embadurnarnos hasta las axilas para obtener muestras de plancton, sudar la gota gorda para ver lagos oligotróficos de alta montaña y madrugar para trampear pequeños mamíferos. El ambientólogo se mueve con ganas y entusiasmo en el campo, y eso nos define (de igual modo que a los biólogos, nuestra profesión hermana). 

Nuestro héroe

5) Somos educadores natos

Y no me refiero a profesionalmente o de forma reglada; me refiero a la necesidad imperiosa de "educar" a los que tenemos alrededor sobre hábitos u opiniones favorables para el medio ambiente. A veces se nos puede tachar de pesados por el continuo "los envases en el contenedor amarillo", "cierra el grifo que gastas demasiada agua" o indignarnos ante cualquier noticia en la que se menosprecie las energías renovables o suceda alguna catástrofe ambiental sobre la que TENEMOS que dar nuestra opinión. 

Inevitablemente, la gente de alrededor acaba contagiándose de esa filosofía (pobres de ellos si no lo hacen, porque yo al menos puedo ser muuuuuuuuy pesada) y poco a poco, granito a granito, nos sentimos como que podemos conseguir un mundo mejor aunque sea solo un sueño. 



6) Como los elefantes, ¡nosotros no olvidamos nada!

Me refiero a que, en muchas otras disciplinas, se centran en lo suyo y solo en lo suyo. Un ambientólogo no puede obviar cualquier otro ámbito porque la multidisciplinariedad forma parte de nuestra profesión. Un economista puede (y probablemente lo haga) olvidar los impactos ambientales generados por una actividad empresarial, pero un ambientólogo no pasará por alto las pegas económicas que pueda tener una determinada actuación ambiental. 

El ambientólogo sabe (o al menos debe saber) hacer el balance entre medio ambiente, sociedad y economía para intentar contentar en la medida de lo posible a todas las partes. El consenso es algo elemental en nuestro trabajo, porque una decisión no apoyada por la mayoría está abocada al fracaso. Un ambientólogo que se precie no es un defensor radical del medio ambiente sin tener en cuenta a la población o sus puestos de trabajo, sino que intenta proteger lo primero y beneficiar a la vez a los segundos. 



7) El medio ambiente y los impactos sobre él nos producen empatía

Creo que es algo elemental para un estudioso del medio ambiente. Las catástrofes naturales o cualquier impacto derivado nos tocan hondo y somos sensibles ante este tipo de temas. Apoyamos siempre la defensa del medio ambiente y la biodiversidad, y las injusticias, la extinción de alguna especie o la desaparición de una espacio natural nos producen tristeza y hacemos lo posible por reivindicar que no ocurran esas barbaridades. 

De hecho la inmensa mayoría de nosotros encaminamos nuestra carrera a la protección del medio ambiente, ya sea mediante la gestión de espacios protegidos, conservación de biodiversidad o minimización de impactos sobre el agua, suelos, aire, etc. 



8) Nos adaptamos a cualquier ambiente y tipo de trabajo

En nuestra formación nos acostumbran a trabajar tanto en el campo como en laboratorios, oficinas, buscando bibliografía, redactando artículos, etc. Es difícil que exista un puesto de trabajo donde un ambientólogo deba empezar de 0 porque llevamos mucho tiempo preparándonos para cualquier tipo de tarea que puedan encomendarnos. No hay un reto lo suficientemente grande porque la versatilidad es algo implícito en nuestra carrera. 



9) Siempre estamos al día (o deberíamos)

La legislación ambiental (como cualquier otra, vaya) está sometida a cambios constantes, y el deber del ambientólogo es estar al tanto de las actualizaciones de la misma. Los periódicos pueden hacer mucho, pero a menudo son titulares escuetos a los que no se da mucha importancia. El ambientólogo debe indagar y enterarse de cómo repercuten estos cambios y sentencias en la sociedad y el medio ambiente para aplicarlo a su actividad laboral. También estar al día del estatus de ciertas especies relevantes, sucesos de interés en espacios protegidos, actividades que puedan ser nocivas para el medio ambiente, etc. 

En realidad no hay que pincharnos mucho, porque por lo general somos curiosos y la información nueva nos es atractiva. A mí, personalmente, no me produce tedio alguno estar al tanto de todo lo nuevo que va surgiendo (y como a mí muchos, imagino). 



10) ¡Amamos nuestro trabajo!

Por supuesto esto es aplicable a todas las carreras y/o profesiones que uno haga por vocación, pero en el caso del ambientólogo es especialmente importante. Para ser ambientólogo debes sentir un respeto real por el medio ambiente

Además... nadie se pega madrugones a las cinco de la mañana, todo ello aprendiendo de economía y leyes, sin recibir más recompensa que el aprendizaje. Digo esto en el sentido de que, habiendo tal variedad monstruosa de asignaturas y temas que tocar, siempre habrá alguno que nos desagrade y se nos haga cuesta arriba. Y aún así llevamos adelante toda es cantidad de información para integrarlo en nuestra vida profesional y nuestro día a día. 


Quizás esta sea la más subjetiva de las razones, pero personalmente no podría ser más feliz cuando hago algo positivo para el medio ambiente. Incluso ahora que la época no es buena en nuestro país y no pinta bien para nuestra generación, una sesión de anillamiento o un curso sobre gestión de residuos consigue subirme la moral. ¡Nunca dejéis de formaros y aprender!

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Y hasta aquí. Felicidades al que haya llegado al final sin desfallecer. Espero que cualquier ambientólogo que lea esto se sienta identificado, al menos en alguno de los puntos. Puede que haya sido demasiado subjetiva y entusiasta, pero es lo que hay. Soy feliz de haber estudiado ambientales, y aunque tenga momentos de titubeo estoy segura de que ése es mi camino. 

Lo único...

Seguro que a todos os han atacado con la preguntita de marras...

sábado, 14 de junio de 2014

"El vertido de petróleo disminuiría el paro"

"Un derrame de petróleo daría trabajo"

Estas fueron, entre muchas otras, las palabras de Rober Deing, concejal del PP en el ayuntamiento de un municipio de Lanzarote, sobre una hipotética catástrofe petrolera que inundara las costas de Canarias de chapapote. 

ENLACE DE LA IMAGEN: http://img.ibtimes.com/spanish/data/images/full/2010/07/05/1625.jpg

El tema de las prospecciones petrolíferas es tema de actualidad desde hace meses, no solo en Canarias sino también en la Comunidad Valenciana donde van por el mismo camino. Pero al menos (que yo sepa) aquí nadie se ha atrevido a decir que un accidente ambiental podría ser beneficioso en modo alguno. El tal Deing no solo ha dicho que "el turismo se vería solo temporalmente afectado" (la burra delante pa' que no se espante), sino que "En ése caso tendríamos que dar un trabajo de limpieza al 30% de nuestra población sin empleo y seguramente podríamos tener playas mucho más limpias que las que tenemos en este momento". 

Tócate los cojones Maria José. Claro, porque a todos les encanta ver sus playas manchadas de negro y tener que limpiarlas como alternativa de trabajo. A él le ponía yo a limpiarlas con la lengua, so mendrugo

Es que es, con perdón de la expresión, acojonante. Es como cuando Bush hijo dijo en su momento que para evitar los incendios había que talar más árboles. Cualquier con dos dedos de frente sentiría ganas de abofetear a estos sujetos.

Por suerte incluso sus compañeros militantes no estuvieron de acuerdo. Justo ése día Repsol publicó un estudio asegurando que en caso de accidente la mancha de petróleo tardaría menos de 48 horas en llegar a las costas de Fuerteventura. Y el señor Deing dijo que eso era improbable porque "los alisios y las fuertes corrientes marinas lo impedirían".

Anda, hijo... deja la contaminación y las corrientes a los que sepan de ello y haz un favor a todos. 

viernes, 13 de junio de 2014

Crónica de un año perdido

Crónica de un año perdido

"Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día en tu vida"
Confucio

No le quito la razón, pero por suerte para este optimista filósofo no vivió en la España contemporánea. 

Hace prácticamente un año que terminé mis estudios universitarios. En realidad podría haberme retirado de ése mundo un año antes, al acabar la licenciatura, pero una de mis mejores profesoras fue clara: "mientras más tiempo paséis estudiando, mejor". Y qué razón tenía. Alargué un año más haciendo un máster que siempre desee hacer (me becaron, gracias a dios) y que me aportó un montón de cosas buenas... pero un año después sigo exactamente igual, o quizá con expectativas aún más negras. 

He empezado a plantearme si elegí mal mi carrera, a pesar de que estudiar el medio ambiente es algo que he querido desde pequeñita. Si debería haber elegido algo que me proporcionara más beneficio a corto plazo y dejar a un lado las ambiciones personales y los llamados "sueños". 

Y después miro a mi alrededor y veo que da igual qué hubiera estudiado, ya fuera universidad, formación profesional o lo que fuera. Tampoco podría aportar nada.

Cada día que salgo a la calle, con un fajo de currículums por si me he dejado algún negocio en el que echarlo, veo a un montón de gente de mi edad que corren apurados por la calle, también con un tocho de currículums bajo el brazo. Para mí no hay mejor reflejo de que somos lo que llaman "la generación perdida". 

De la gente que estudió conmigo, muy pocos han conseguido trabajo y prácticamente ninguno de lo que estudió (salvo algunos "afortunados", nótese la ironía, que cobran una miseria por horas y más horas). Que profesionales tan cualificados como ellos (muchos con los que he coincidido) se vean en dichas condiciones me pone muy triste. Hasta doctorados y doctoradas que conozco ven sus trabajos pender de un hilo. Es deprimente.

Lo peor, sin duda, es la perpetua sensación de decepción hacia los que la rodean a una. Por mucho que te digan lo de "mucha gente está igual", "no nos importa que no trabajes", "ya sabemos cómo están las cosas" etc., es algo que tienes constantemente clavado en el fondo del cerebro. Porque por mucho empeño que le pongas la oportunidad no llega, y sigue pasando el tiempo y el esfuerzo de acabar la carrera y el postgrado en el tiempo estipulado se van por el desagüe tras un año parada. 

Quiero devolver algo a esa gente que ha estado conmigo siempre, apoyándome económica y sobretodo anímicamente. Pero no puedo, y me come por dentro. Y acabas con un irremediable sentimiento de que "no eres lo bastante buena", el gran axioma de nuestra generación. 

No tiro la toalla, no después de seis años formándome en el que siempre ha sido mi sueño. Pero hay días que poco me falta. 

jueves, 12 de junio de 2014

Presentación del canal de Youtube y vídeo sobre el Anillamiento Científico

Presentación del canal de Youtube y vídeo sobre el Anillamiento Científico

¡Hola! Ya hace tiempo que me planteaba hacer un canal de Youtube, donde subir algún videoblog de vez en cuando y compartir vídeos o documentales dignos de mención. Al final me he armado de valor y allá va:

>> Canal <<

El primer vídeo, como no podía ser de otra manera, es un repaso rápido y no muy técnico a mi pasión actual, el anillamiento científico de aves. 5 minutejos de los que estoy muy orgullosa.


P.D. Soy rotacionista, lo cual significa que no puedo pronunciar la "r" sonora de forma correcta. Mi voy suena horrible grabada, quizá ayudado por un sistema de grabación no demasiado pa'llá. Perdón de antemano por posibles daños auditivos :D

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Anillamiento científico de aves: un mundo que te atrapa


Petirrojo (Erithacus rubecula) anillado el 26 de octubre de 2013 en las Soterranyes de Vinaròs (Castelló)

Una de las cosas que más lamentaré en mi vida es haber descubierto tan tarde el anillamiento científico de aves. He sido estudiante de Ciencias Ambientales en la Universitat de València 5 años de mi vida y posteriormente accedí al Máster en Biodiversidad y Conservación. Solo entonces tuve la suerte de topar con Juan Monrós, profesor y anillador experto durante muchos años, que se ofreció amablemente a incluirme en el grupo Pit-Roig de anillamiento que él lleva en Valencia. Y desde entonces mi vida ha cambiado.

El anillamiento científico de aves es una práctica que, si se realiza adecuadamente, además de resultar inocua para las aves nos permite interactuar con la naturaleza de una manera que pocas otras disciplinas permiten. En primer lugar, se trata de una vocación (como bien he oído "primero una vocación, luego una profesión"), así que de algún modo está asegurado que la inmensa mayoría de gente que se implica en este mundo lo hace por gusto y por "amor al arte" (muy pocos son los afortunados que cobran por esta actividad, pero la recompensa de trabajar con los animales es más que suficiente). 

El objetivo básico es conocer mejor a las aves que habitan en los ecosistemas que nos rodean, siendo necesario conocer su comportamiento y patrones migratorios para obtener la mayor cantidad posible de datos. A las aves capturadas, habitualmente con la técnica de la red japonesa o "red de niebla" (aunque también con cepos-malla y otro tipo de redes para especies concretas), se les coloca una anilla con un número que es una especie de carnet de identidad: solo esa ave tiene dicho código y solo ella lo tendrá. El pájaro se suelta y seguirá con su vida y su ruta migratoria (o estancia, según el caso). Los datos de capturas se informatizan, de modo que si otro anillador captura a la misma ave en algún otro punto de España o incluso en otros países, el anillador original puede seguir el camino que ha hecho el pájaro desde que fue liberado. 

Red de niebla montada en el Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva en septiembre de 2013

Del pájaro capturado, la inmensa mayoría de ellos paseriformes, se obtienen gran cantidad de datos. Los más básicos son la especie, edad y sexo (cuando esto último sea posible), aunque es habitual tomar medidas como el estado del músculo y la grasa del ave, longitud de las alas y la cola y más raramente medidas craneales y del pico. En estudios muy concretos sobre determinadas especies puede ser necesario obtener otros datos como muestras de sangre, parásitos que pueda llevar el ave, medidas completas de todas las plumas del ala, etc.

Además del fin científico, al menos en mi caso, me apasiona la oportunidad de tener un contacto directo con las aves. Antes de empezar mi adiestramiento, tristemente ni siquiera sabía qué aspecto tenía un jilguero (Carduelis carduelis), a pesar de ser una de las aves "más comunes" de España. Rara vez me fijaba en los pájaros más allá de los gorriones (que para mí eran los únicos paseriformes conocidos) o aves de mayor envergadura (rapaces, limícolas, etc.). Desde que me metí en esto en abril de 2013, ya he conocido más de 40 especies de aves y espero conocer muchas más en lo que dure mi adiestramiento y, si hay suerte, mi experiencia como anilladora experta. No puedo negar que, indudablemente, he encontrado mi vocación. 

Familia de gorriones (Passer domesticus) anillada el 12 de julio de 2013 en el Parque Natural del Río Turia (Valencia)

Aún soy un poco "manca" (léase torpe) respecto a las edades y la muda de los pájaros, pero me gusta aportar lo poco que sé sobre estos preciosos animales que son las aves de España y expresar lo mucho que me gusta este mundo del anillamiento.

P.D. Actualmente anillo en Vinaròs, mi ciudad de residencia, y la Marjal de Peñíscola bajo la tutela de Juan Antonio Muyas. 

Gracias a todos los que lo hacéis posible

miércoles, 21 de mayo de 2014

19 y 20 de mayo - Anillamiento en Fredes (Tinença de Benifassà)

19 y 20 de mayo - Anillamiento en Fredes 
(Tinença de Benifassà)

Buitre leonado (Gyps fulvus) sobrevolando el paisaje
Mi actual instructor de anillamiento, Juan Antonio Muyas, me invitó a acompañarle a anillar a Fredes, uno de los pueblos que caen dentro del Parque Natural de la Tinença de Benifassà, como parte de una actividad escolar de los alumnos del instituto Joan Coromines de Benicarló. Acepté encantada, y aunque no anillé tanto como hubiera podido pues sí que disfruté de dos días en plena naturaleza que fueron una desconexión total que necesitaba (y mucho). 

En concreto anillamos en el Mas de Peraire y alrededores, un lugar privilegiado tanto por ser una zona de reserva como por las espectaculares vistas que permiten en días claros ver localidades como Vinaròs y el avistamiento de otros Parques Naturales (Delta del Ebro, Columbretes, etc.). 

Vinaròs vista desde el Mas de Peraire

Recuento

  • Phylloscopus trochilus (Mosquitero musical)
  • Fringilla coelebs (Pinzón vulgar)
  • Turdus merula (Mirlo común)
  • Erithacus rubecula (Petirrojo)

Mosquitero musical (Phylloscopus trochilus)
Hembra adulta de mirlo (Turdus merula). Código EURING 6
Qué cosita... ains

Hembra de petirrojo (Erithacus rubecula), Código EURING 6
Probablemente la culpa de la falta de capturas la tuvo una combinación de niebla densa y lluvia intermitente que mojó y destensó las redes. Además, el movimiento de pájaros no era tan grande. Aún así pudimos apreciar que especies que ya no se ven cerca de la costa, como el petirrojo o el mosquitero, aún siguen presentes en Els Ports (de hecho el petirrojo cría en dicha zona). 

Buitre leonado
Aún así, no se puede negar la belleza del bosque neblinoso, algo quizá menos común de lo que es siendo soleado. Tal vez no lo vuelva a ver así nunca, y me siento afortunada.

Frente de nubes que nos vino de pronto la tarde del 19



Ya no quedaba ni rastro de Vinaròs...

Charca donde aprovechábamos para poner las redes
Huellas de buitres leonados cerca de la charca
En una de las inspecciones de las redes se nos levantó un buitre leonado ¡a 2 metros de distancia! Lástima no poder fotografiarlo a tiempo. Fue impresionante.



Al bajar el 20 nos encontramos el Pantano de Ulldecona bastante lleno para lo que ha sido en los últimos años. Como siempre, una vista digna de admirar. 

lunes, 27 de enero de 2014

Adiós a nuestras palmeras: la amenaza del picudo rojo

Adiós a nuestras palmeras: la amenaza del picudo rojo

En mi ciudad (Vinaròs, Castellón), ya lleva tiempo que las palmeras no son las mismas. La cosa comenzó hará medio año o así y para cuando quisimos darnos cuenta prácticamente todos estos árboles del término estaban afectados.


Éste es al aspecto que presentan las palmeras enfermas (ya en fases muy avanzadas). Comienza con las hojas de la base volviéndose marrones/grises y muriendo, y acaba afectando a toda la copa. Finalmente todas las hojas se desprenden y la palmera muere irremediablemente. 


El "culpable" de esta muerte masiva de palmeras es Rhynchophorus ferrugineus, más conocido como el picudo rojo. Este llamativo y, hay que admitirlo, bonito coleóptero es la causa de esta plaga en las palmeras, una de las especies de flora más característica de la costa levantina. La plaga se inició en 1994 en Granada, pero en los últimos años se ha extendido de forma masiva a Murcia, Baleares, Comunidad Valenciana y sigue avanzando por el norte hacia Cataluña.

FUENTE: http://menorcaaldia.com/wp-content/uploads/2013/10/picudo_rojo1.jpg

La fase adulta del picudo no es especialmente agresiva con las palmeras, sino que son las larvas las culpables. El adulto deposita los huevos en las palmeras y las larvas que emergen son voraces hasta el límite de consumir la planta, llevándola a una muerte inevitable. 


Allá a donde uno vaya del término municipal, las palmeras están o muertas o con la copa repleta de hojas marchitas (en especial las de la parte inferior). No es algo raro siendo que por lo visto estos escarabajos pueden volar hasta 5 kilómetros de una sentada. En los términos municipales adyacentes sucede exactamente lo mismo, más grave cuanto más al sur. 

Según el periódico Levante, el Ayuntamiento ya está aplicando medidas, aunque aparentemente sin éxito (FUENTE: http://www.levante-emv.com/castello/2013/11/27/vinaros-pierde-palmeras-pese-tratamiento/1054961.html), habiéndose perdido ya varias palmeras del paseo. En mi humilde opinión, el problema se está subestimando porque no he visto ni una sola palmera sana del género Phoenix en todo el término municipal. 

Por lo visto, en ningún sitio las medidas paliativas son efectivas. Por ahora lo único que parece ayudar es arrancar la planta afectada tan pronto se detecte la plaga para evitar su dispersión. En algunos casos ya se ha procedido a talar las copas afectadas, pero la plaga ya se ha extendido.

No estaría de más prestar atención a las palmeras del entorno por si alguna está recientemente afectada o solo muestra signos incipientes, pues quizá algo podría hacerse. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Muerte masiva de abejas: posible catástrofe ecológica

Muerte masiva de abejas: posible catástrofe ecológica

FUENTE: http://tolweb.org/tree/ToLimages/Apis_mellifera2116051.250a.jpg

Hace unos días, viendo el telediario, saltó una noticia que se repitió en varias cadenas y que me dejó bastante preocupada. Se trataba de una llamada de alarma a la muerte masiva de la abeja común (Apis mellifera) en las explotaciones de colmenas de España. Las imágenes que lo acompañaban no podían ser más desoladoras: los apicultores mostraban algunos ejemplares moribundos que les correteaban torpemente por las manos y pilas de cadáveres de abejas apilados junto a las colmenas.

La comunidad científica lo achaca al efecto de los pesticidas utilizados en los cultivos, algunos de los cuales son letales para estos insectos. A la vez las hacen débiles a enfermedades que pueden arrasar colmenas enteras en muy poco tiempo. Por supuesto, el enfoque de la noticia era básicamente económico, con datos de las pérdidas económicas que el sector agrícola sufriría en España por la muerte masiva de las mayores polinizadoras de los cultivos. 

Las consecuencias, por supuesto, van más allá del ámbito económico. Estando las abejas ya prácticamente extintas en estado salvaje (al menos en lo que concierne a España), se ha visto muy mermada la supervivencia de algunas plantas muy importantes en los ecosistemas de la vertiente cantábrica (como puede ser el arándano, alimento primordial del urogallo, especie en grave peligro de extinción). Creo que la gente de a pie (y también muchos políticos), desligada del mundo científico, no es capaz de comprender la magnitud de este problema y lo mucho que puede afectar al ser humano. Einstein ya dijo en su momento que sin abejas el ser humano tiene los días contados, y una teme que llevara razón.

La Comisión Europea (CE) prohibirá desde el 1 de diciembre de 2013, durante un periodo de dos años, los pesticidas (en especial tres de ellos) que son tóxicos para las abejas. Esta decisión se someterá a revisión pasado este periodo. De nuevo el motivo que se antepone es el económico, pero si un efecto colateral es un beneficio para el medio ambiente, bien recibido sea.